jueves, septiembre 13, 2007

DESDE EL JARDÍN


Reflexionaba sobre las coincidencias entre lo que la pedagogía moderna propone para los niños y las exigencias que tenemos en las empresas todos los días.

Sin duda que si logramos que la "pedagogía del asombro" y el "aprendizaje significativo" sean realidades en las aulas, lograremos niños y jóvenes mas competentes para resolver problemas y descubrir oportunidades con más naturalidad y alegría.

Fíjense en los objetivos del aprendizaje significativo y saquen sus propias conclusiones:

Favorecer el desarrollo integral de la personalidad del niño de manera que:

  • Sea flexible para adaptarse a las circunstancias cambiantes de su vida,
  • Sea capaz de dirigirse a sí mismo,
  • Sea capaz de ser y no sólo de hacer,
  • Sea creativo y transforme en su mundo aquello que esté a su alcance,
  • Sea capaz de una crítica reflexiva, realista y propositiva,
  • Aprenda a aprender de todas sus experiencias,
  • Viva en un proceso de descubrimiento de los conocimientos y habilidades necesarias para resolver los problemas a los que vaya enfrentando,
  • Respete el medio ambiente,
  • Mejore sus relaciones interpersonales,
  • Colabore y coopere con otros seres humanos, respetándolos en su propia individualidad

Quién no quiere hijos así?. Quién no necesita socios o equipos de trabajos así?.

Un desafío concreto para la educación primaria que además redundará en menos niños con déficit de atención medicados con Ritalín.

2 comentarios:

Humberto S dijo...

Si, estoy de acuerdo. pero ¿quién le pone el cascabel al gato?

Los programas que vos tanto hiciste para difundir en JA son un paso enorme, pero los chicos siguen siendo educados en métodos del siglo XIX, basado en definiciones y abstracciones absolutamente al pedo. Además, no sé si se cubre el 100% de los colegios con esos programas hoy, esto sería muy útil.

Nosotros como empresarios podemos acercar las empresas al aula, abrir nuestra vida, nuestros desafíos y no creo que sea menor. El "family day" es lo mínimo que podemos hacer por los chicos de nuestros empleados, debería ser una norma en todas las empresas. La visita guiada a todos los colegios como un elemento programático, se podría hacer también, pero necesitan de coordinación pedagógica y de colaboración en tiempo y especialmente recursos monetarios por las empresas. Esto último es así, ya que donde mas hay que llegar para acortar la brecha o para promover la famosa "inclusión" (palabra que tristemente se usa para camuflar muchas ideas de corte cínico o populistas) es donde menos posibilidades de hacerlo hay.

Vos sabés que estuve en Australia viviendo y tuve la obligación de participar de la educación de mis hijos. Si, allá me obligaban como padre a participar en reuniones y actividades que me llegaban todas las semanas a mi mail o por escrito. Y no sólo a mi, sino a todos los padres, con el efecto social que cualquiera puede imaginar. Acá, y lo digo con vergüenza no lo hago porque no me obligan ni siento que tenga el ámbito propicio, como excusa. Una de las cosas que mas me llamó la atención es el pragmatismo y el desarrollo de la creatividad. Las actividades de exploración son diarias y las posibilidades para los chicos son omnipresentes. Trabajos de investigación están a la órden del día, igual que el uso de internet desde el primer grado, no para los fotologs o el chat como nosotros, sino para aprender, experimentar, etc., es decir aprenden a usar para pensar y no solo para divertirse. Lo mas triste de todo, es que mis chicas fueron a una escuela pública australiana y que los recursos que contaban no eran mas que los de cualquier escuela media cordobesa. O sea, no es cuestión de recursos, como muchos creemos que es la diferencia entre el desarrollo y el subdesarrollo, sino de pragmatismo. Otro punto, la disciplina. Discutir sobre si es bueno o no tener disciplina en los colegios también creo que es del siglo XIX, o en el mejor de los casos de los albores del XX, pero parecería que no es un tema de las sociedades desarrolladas del siglo XXI. Mis hijas estaban fascinadas porque los chicos no gritaban, las maestras no gritaban y todos hacian caso. No era por una cuestión racial, creo que tenía que ver mas con la convicción del colegio y de los padres. En esto tampoco parece que sea un problema de recursos, lamentablemente.

En mi humilde contribución solamente voy a mandar un video a Australia de cómo vivimos en Argentina, para que tendamos un puente entre nuestras sociedades y sepan algo de nosotros y en el colegio de mis hijas, llevarle una lista a la directora de ideas que elaboraron mis chicas con nuestra ayuda acerca de qué cosas aprendimos allá y podrían servirnos acá.

Si tenés alguna iniciativa, avisame.

Un abrazo

Nicolás W dijo...

Edgardo,
me parece excelente tu propuesta, el tema es de que manera hacemos para aplicarla en forma general sino modificando los planes de estudios, los que deberían incluir hoy por hoy básicamente nociones de enseñanza desde lo pedagógico y no tanto desde lo formal o tangible.

Es evidente que la flexibilidad, la tolerancia al fracaso (porque se toman los errores como fracasos y no como experiencias), los espacios de reflexión, las relaciones interpersonales, la cooperación y el respeto, son temas pendientes en las aulas de hoy.

Que bueno sería que el aprendizaje significativo del que hablas no lo reciban solamente los chicos que llegan a un gabinete psicopedagógico o a un psicólogo infantil con algún grado de déficit de intención o con trastornos mas severos.

Creo que todos queremos hijos así, socios así, empleados así... ....una sociedad así.

Sigamos haciendo lo que hacemos, de a poco lo estamos logrando.

Un fuerte abrazo

NW