domingo, octubre 22, 2006

APRENDER A APRENDER


Sin dudas, APRENDER A APRENDER es la MADRE de todas las COMPETENCIAS.

Aprender es adquirir nuevas distinciones que permitan coordinar acciones efectivas en pos de objetivos comunes.

Podríamos conversar mucho sobre esto. Quiero enfocarme en una palabra conectada directamente con el aprender: LA REFLEXIÓN.

En general, no hemos sido formados en la reflexión. Esto nos lleva a seguir haciendo las cosas de las misma manera. Lo urgente supera a lo importante.

Además, tradicionalmente se separaba el hacer del pensar. Taylor y Ford fueron sus defensores a principios del siglo 20. Se reservaba el pensar a las Universidades o a ciertos sectores de las Empresas o Instituciones.

Pero estamos en el siglo 21. El ritmo del cambio y el hecho de que, cada vez más, nuestro trabajo no depende de habilidades manuales, exije combinar acción y reflexión.

El aprendizaje reflexivo es básico si queremos garantizar seguir siendo efectivos en el futuro.

La primeras preguntas que me surgen son: Estamos reflexionando en las organizaciones? Sobre qué estamos reflexionando? Sobre lo que hacemos o sobre la manera en que lo hacemos? Estamos reflexionando como personas?

A REFLEXIONAR se aprende pero... Cómo?. Creando espacios de Reflexión. Es un paso importante para seguir aprendiendo a aprender.

Propongo crear espacios reflexivos con algún formato como ser ateneos, grupos de estudio, grupos de conversación.

Pasando del decir al hacer hemos creado las "Noches de Luna llena". Ellas son solo un formato y solo un comienzo.

En la última luna surgió la idea de crear un grupo privado que solucione problemas públicos. Soluciones concretas sin burocracia. Regalarle a Córdoba estas soluciones. Lograr que los verdaderos responsables - los políticos - quieran imitarlo.

Reflexionaba sobre como hacerlo, que nombre tendría, que reglas (o ninguna...).

Un desafío para ver quién toma la posta.

2 comentarios:

Pedro Jorge dijo...

Muy buen tema Edgardo.
Coincido en que la vorágine del día a día nos lleva a la acción muchas veces sin ese paso de la reflexión.
Estoy convencido que a reflexionar se aprende y, si es en grupo mucho mejor. Las técnicas son las que comentás, puede haber otras pero son tan solo matices diferentes.
Debemos empezar por aprender a regalarnos ese espacio de reflexión. Lo lanzaste muy bien con las Noches de Luna Llena!
Otra cosa, algunos somos por naturaleza más reflexivos que otros. Generalmente somos más "lentos" y menos productivos que los intuitivos, porque damos vueltas, chequeamos nuestras ideas: reflexionamos. Pero por otro lado nuestras intervenciones son más contundentes.
Reflexionar en grupo es fascinante cuando hay afinidades, solo hay que romper el hielo, animarse a soltarse, tener confianza y convicción en lo que se hace.
Adelante!

Pedro Jorge dijo...

Otra vez, metiéndome en la idea del grupo privado que solucione problemas públicos.
Estoy estudiando Contabilidad Pública, realmente hay pocos autores que han construído todo lo que existe en materia de Contabilidad Pública, Presupuestos, Programación, etc. con una tremenda honradez intelectual.
Quiero decir que existen las herramientas para hacer coherentemente y alinearlo en formato con las exigencias legales. También sirven para ejercer el control ciudadano. Y casi ni las conocemos.
Propongo que tiremos ideas de algún tema sencillo, fácil de resolver y muy complejo en sus consecuencias actuales para probar.